PENSAMIENTOS & DESEOS

CABALA PARA TODOS

 

¿Qué distingue al cerebro humano de el cerebro de otros animales? ¿Cómo influyen en nuestro desarrollo intelectual los deseos y sentimientos que surgen en nosotros?

Acaso has visto un animal que se esté debatiendo y se pregunte: ¿Me está prohibido o permitido hacer esto? o ¿Vale la pena o no vale la pena para mí? o ¿que se quede confundido, vacilante, desgarrado de dudas y enfrentamientos internos?

A diferencia del cerebro humano, el cerebro de los animales solo está destinado a mantener su existencia, por lo que casi nunca se desarrolla. Por el contrario, el cerebro humano se desarrolla muy rápidamente, y de acuerdo con la ciencia de la Cabalá, la mente es simplemente un sirviente del deseo.

Nos explica la cabalá que nuestros deseos controlan a nuestro cerebro es decir que:

Pensamos en lo que deseamos, nada más. El cerebro busca las formas más efectivas de cumplir estos deseos.”

El cerebro busca la forma de cumplir con los deseos del cuerpo
El cerebro busca la forma de cumplir con los deseos del cuerpo

A diferencia de los animales, el deseo y el cerebro del hombre se dividen en dos partes: una parte inferior que pertenece a nuestra existencia física en este mundo, y una parte superior que pertenece a un nivel superior de existencia, un nivel espiritual al que se supone debemos desarrollarnos. Nos explica la cabala que La función del corazón (deseo) y la mente (cerebro), es elevarnos a este nivel espiritual.

Por ejemplo, un animal nunca querría saltar desde un quinto piso, ni siquiera tiene esa imaginación, los animales no se equivocan, porque están relacionados con la naturaleza al cien por cien y la naturaleza no se equivoca. Por el contrario la mente de una persona, puede estar relacionada tanto con el cuerpo como con la imaginación. A veces es completamente irrealista, comete grandes errores, pero al mismo tiempo es así como se desarrolla en situaciones más avanzadas.

La vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto, son sentidos que pertenecen al cuerpo y limitan nuestra percepción. Pero si nos esforzamos y realmente deseamos sentir el mundo espiritual debemos desarrollar otros sentidos. Y con este nuevo deseo, el intelecto se desarrollará. El cerebro buscará formas de dejarme sentir lo que quiero, y me ayudará a lograrlo.

Esta lucha interna entre mente y corazón, pensamiento y voluntad, razón y emoción, se describe en la sabiduría de la Cabalá. En el libro de Da’at Tevunot, se construye como un diálogo entre la mente y el alma. La mente humana no pertenece a este mundo, no está destinada a servir a la vida humana en este mundo, sino a conectarse a un mundo superior.

El punto es que estamos en un período tan especial, que aunque la voluntad ya le da al cerebro una orden para desarrollarse, todavía hay condiciones externas que detienen ese desarrollo.

Si realmente deseamos conocer el mundo espiritual, llegará el momento en  que todos nuestros pensamientos se concentren en lograrlo. Hagamos el esfuerzo por el bien de cada uno de nosotros y el de toda la humanidad.

 

“El deseo en cada esencia da a luz a las necesidades, y las necesidades dan lugar a pensamientos y los pensamientos en una acción, para alcanzar aquellas necesidades que el deseo de recibir las obliga”.

Baal HaSulam – Rabino Yehuda Ashlag, Introducción al Libro del Zohar, 21

 

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