¿Qué máscara me pongo hoy?
CABALA PARA TODOS

Desde el momento en que abrimos los ojos nos ponemos una máscara para cada situación. Cuando vamos a trabajar nos ponemos nuestra máscara profesional y eficiente. En la noche regresamos a casa con la máscara del educador frente a los niños y otra máscara de tipo sensible para una relación exitosa.
La pregunta es ¿podemos construir nuestra vida de modo que seamos siempre solo yo, sin ninguna máscara? La Cabalá nos dice “NO”, porque ni siquiera sabemos a qué nos referimos con “yo”. Nadie se conoce a sí mismo, el yo real. Esto se debe a que, desde que nacimos, hemos estado rodeados de rostros enmascarados, nuestros padres, la familia inmediata, luego amigos y educadores. Todos a nuestro alrededor nos dieron forma, nos enseñaron cómo pensar, comportarnos, reaccionar, qué máscaras utilizar y cuándo.
¿Cómo se escogen las máscaras? De acuerdo a lo que el ego considere en cada momento, esa fuerza impulsora interna que siempre calcula lo que será mejor para mí. Es el ego el que nos obliga a demostrar algo para garantizar la respuesta más gratificante para nosotros.
Por ejemplo, cuando conocemos a nuestra pareja tenemos una imagen de ella que a medida que pasa el tiempo va cambiando y hasta llegamos a un punto en que nos preguntamos ¿quién es esta persona con la que me case? ¿Si lo hubiera visto de un principio, probablemente nunca me hubiera casado?
¿Y si pudiera quitarme todas las máscaras podría llegar a conocerme? Básicamente no, a menos que adquiramos una segunda naturaleza con la ayuda de la sabiduría de la Cabalá.
¿Cuándo es útil una máscara y cuándo se considera dañina? Si la máscara la utilizamos en beneficio de los demás, como la máscara que nos ponemos para educar a nuestros hijos, entonces la máscara es útil. Por el contrario, cuando el objetivo es aprovechar a otros a nuestro favor, al final resultará que no vale la pena, porque todos somos parte de un gran sistema, todas las máscaras egoístas que usa la gente solo logran arruinar el mundo.
El método de educación de la sabiduría de la Cabalá habla de la corrección de la naturaleza humana. Gradualmente, comenzamos a tener una necesidad de acercamiento hacia el prójimo, hasta que descubrimos algo maravilloso: en la naturaleza hay una fuerza superior que puede quitarnos todas las máscaras egoístas y realmente nos une “como un hombre en un solo corazón”.
Este proceso se considera desarrollo espiritual, en el que adquirimos una segunda naturaleza, un deseo de otorgar, de dar todo lo bueno y de amar al prójimo. Así, la persona que fue creada desde el principio como un ser egoísta aprende a envolverse con una máscara de un nuevo nivel, una máscara de amor y entrega pura. Cómo resultado de este deseo de conocer al amor puro, aprenderemos a elevarnos por encima de nuestra naturaleza egoísta.
Nos envolvemos con la máscara de la conexión pura entre todos los creados para una existencia plena de amor y felicidad
