Vivir con amor y por amor
Cabala para todos
La gente a menudo nos decepcionan. Esperamos de ellos todo tipo de cosas, y cuando no nos las proporcionan, nos sentimos decepcionados. ¿Es posible evitar el dolor y la pena que acompañan a casi todas las relaciones? ¿Es posible salir de este ciclo de decepciones repetitivas? ¿Es posible vivir sin desilusión, y solo con amor?

A primera vista parece que no, pero la cabala nos explica que toda las decepciones que sentimos a lo largo de nuestra vida se derivan de una visión egoísta innata que tenemos de la vida, y que aunque no lo sepamos, inconscientemente arde profundamente en nuestro interior. El ego y el amor propio con el cual todos nacemos y forma parte de nuestro ser, nos hacen desarrollar constantemente expectativas sobre los demás, exigiendoles todo tipo de cosas. Y cuando no nos satisfacen, aquí es de donde vienen las decepciones.
Si pudiéramos autoexaminarnos en profundidad, descubriríamos que cuando sentimos amor por alguien, es porque ese alguien nos da placer. Tal relación basada en el ego puede llegar a ser agotadora, hasta el punto en el que ese gran amor que creíamos sentir en un principio se convierte con el tiempo en una decepción profunda. La raíz de la decepción en tal relación reside en el hecho de que el ego es el pre-amor. Primero estaba el ego y luego vino el amor por el “objeto” que me llenó ese deseo egoísta.
Imaginemos por un momento que no fuésemos seres egoístas. En ese caso, podríamos amar a la persona frente a nosotros, sin pedirle nada a cambio. Le daríamos todo lo que necesite, y lo disfrutaríamos. En esa forma actúa instintivamente una madre hacia su amado bebé. Por su amor por él, ella solo busca cómo poder darle lo que necesite en cualquier momento. ¿Qué más le puede dar para que su bebé esté bien? La realización del amor es dar, y esta preocupación por su bebé la llena con un sentimiento especial de vida. Y Si ella siente que no puede darle nada, realmente se acongoja y sufre.
La cabala nos dice que si logramos desarrollar hacia otra persona ese mismo tipo de amor como el de una madre con su bebé, romperíamos el círculo de expectativas y decepciones en nuestra vida. En tal situación, no dependeríamos de los demás en absoluto, porque nuestro amor por los demás nos llenaría cada vez más. Lo bueno de este tipo de amor es que nunca nos cansaríamos de él. Uno buscaría más y más oportunidades para dar y esto nos llenaría solo de satisfacciones. No habría lugar para la decepción, porque ya no dependeríamos de los demás, sino de nuestra actitud hacia el otro. Como la de una madre que ama a su bebé.
Un amor sin cansancio o desilusión solo puede ser amor por encima del ego. El amor que no sale del ego, no proviene de él y no tiene nada que ver con él. Tal amor se llama amor espiritual, un amor que no depende de nada.
El amor espiritual no requiere de ningún esfuerzo porque el hombre descubre que la fuerza general de la naturaleza es el amor. Que esta fuerza del amor sostiene la vida en la naturaleza, conecta a toda las partes de la creación, y revive todo.
Si la persona logra conectarse con la fuerza del amor que existe en la naturaleza en la que fuimos creados, la persona obtiene el deseo, la energía, el impulso, la capacidad y la motivación para amar sin límite. Nunca nos cansaríamos de amar, la vida sería plena y abundante, porque nos conectaríamos a la “fuerza superior”, al poder del amor completo y eterno.
Tal amor eleva al hombre a una percepción más elevada de la realidad que la que tenemos ahora. El hombre logra sentir una realidad elevada llamada “el Mundo Superior”, que lo llena con una fuerza suprema de amor y entrega.
